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Dels Lectors

  

El silencio de la ciudad blanca

 

 

 

 

 

Detalles del libro

 

 

 

 

 

ISBN: 9788408154167
Editorial Planetaeta
Fecha de Edición: 12-abril-2016
Formato encuadernación: Tapa dura
Número de páginas: 480
Dimensiones: 23 x 15
Idioma: Castellano

 

 

 

 

Género: Novela - Narrativa

 

 

Tasio Ortiz de Zárate, el brillante arqueólogo condenado por los extraños asesinatos que aterrorizaron la tranquila ciudad de Vitoria hace dos décadas, está a punto de salir de prisión en su primer permiso cuando los crímenes se reanudan de nuevo: en la emblemática Catedral Vieja de Vitoria, una pareja de veinte años aparece desnuda y muerta por picaduras de abeja en la garganta. Poco después, otra pareja de veinticinco años es asesinada en la Casa del Cordón, un conocido edificio medieval.
El joven inspector Unai López de Ayala —alias Kraken—, experto en perfiles criminales, está obsesionado con prevenir los crímenes antes de que ocurran, una tragedia personal aún fresca no le permite encarar el caso como uno más. Sus métodos poco ortodoxos enervan a su jefa, Alba, la subcomisaria con la que mantiene una ambigua relación marcada por los crímenes… El tiempo corre en su contra y la amenaza acecha en cualquier rincón de la ciudad. ¿Quién será el siguiente?
Una novela negra absorbente que se mueve entre la mitología y las leyendas de Álava, la arqueología, los secretos de familia y la psicología criminal. Un noir elegante y complejo que demuestra cómo los errores del pasado pueden influir en el presente 

 

 

La escritora Eva García Sáenz de Urturi nos ofrece con El silencio de la ciudad blanca (ed. Planeta, 2016) un thriller frenético, adiptivo, de los que se leen de un tirón. Con una trama plagada de giros y revelaciones, que se mueve entre la realidad y la leyenda, y unos complejos personajes, la novela se presenta como un cóctel explosivo que resulta irresistible de principio a fin.

Una novela ante la que sólo queda aplaudir y recibirla con el mayor entusiasmo por proponernos una lectura que sobresale sobre el resto de títulos del género que cada vez se publican con más profusión y con el valor añadido de ser una autora de nuestro país, que ambienta la trama en un escenario reconocible y cercano, aunque rodeado de misterios y leyendas.
 


 
 


Eva García Sáenz de Urturi (Vitoria, 1972) vive en Alicante desde los quince años. Diplomada en Óptica y Optometría, durante una década ocupó diversos puestos de dirección en el sector óptico y posteriormente desarrolló su carrera profesional ocupando una plaza de titular en la Universidad de Alicante. En 2012 irrumpe en el mundo de la literatura con su novela La saga de los longevos, un fenómeno de ventas y crítica que ha sido traducido al inglés y publicado con gran éxito en Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia. En la actualidad prepara su próxima novela, además de impartir cursos y ponencias de márketing, motivación y literatura.

En El silencio de la ciudad blanca nos sorprende con una sugerente trama invitándonos a realizar un estremecedor recorrido por los lugares más míticos de Álava y las leyendas más enigmáticas y misteriosas de la historia de la región, mientras acompañamos a los protagonistas en la trepidante y angustiosa caza de un escurridizo, cruel e implacable asesino que sembrará el terror por las calles de ciudad creando la histeria entre sus habitantes y la confusión más absoluta en la policía.

El comienzo de la novela resulta sugerente y ya nos atrapa con la revelación del protagonista y narrador, el inspector Unai López de Ayala, alias "Kraken": "Un policía nunca espera cerrar un caso siendo la última víctima del asesino en serie que tiene aterrorizada a la ciudad, pero la vida tiene formas muy creativas de jugártela... Debería desgranar los detalles de lo que en un princio se dio en llmar "El doble crimen del dolmen" y terminó siendo una matanza programada con todas sus letras durante muchos años por una mente criminal que estaba muy por encima del cociente intelectual de cualquiera de los que intentamos darle caza a tiempo".

Y a partir de aquí, con el lector ya atrapado y deseando saber qué ha ocurrido, Unai se dispone a exponer el caso más complejo y angustioso de toda su carrera como inspector experto en perfiles criminales. El relato se remonta al 24 de julio, en Vitoria, víspera del día de Santiago. Unos arqueólogos de la empresa de restauración de la catedral han encontrado dos cuerpos desnudos en la cripta. Un chico y una chica con las manos apoyadas en la mejilla del otro.

Un hallazgo macabro que parece ser la continuación de una serie de asesinatos que conmocionaron la ciudad veinte años atrás y que terminaron con la detención del mediático arqueólogo Tasio Ortiz de Zárate, héroe local, ídolo de la ciudad, con gran éxito en un programa de televisión, autor de best sellers de historia y misterio. Un triunfador con un carácter carismático y encantador que fue acusado de unos terribles crímenes que habían sembrado el terror entre los ciudadanos de Álava.

Tasio acabó en la cárcel acusado de cuatro dobles crímenes que se habían cometido de forma macabra eligiendo como escenarios lugares emblemáticos de la ciudad y tomando como referencia su cronología histórica. Y para añadir más morbo al asunto, el encargado de arrestarlo fue su inseparable hermano gemelo, el policía encargado de la investigación que tuvo que "entregar a su propia sangre a una vida entre rejas". El caso conmocionó a todos sus habitantes y Unai, que en ese momento contaba con 20 años, se obsesionó con él hasta le punto de que fue determinante a la hora de decidirse a ser policía.

Veinte años después, con Tasio convertido en todo un fenómeno en las redes sociales, experto criminólogo y guionista de series negras, y a punto de salir de la cárcel en su primer permiso carcelario, alguien vuelve a retomar la serie de asesinatos de la que él sigue afirmando ser inocente.

El caso caerá en manos de Unai que tendrá que enfrentarse a sus fantasmas pasados, junto a su inseparable compañera, la ispectora Estíbariz, con la que había llegado a entenderse hasta el punto de cada uno se completaba ocultando las debilidades y miserias del otro, formando un tándem perfecto cubriéndose en sus salidas de tono, meteduras de pata y en sus métodos poco ortodoxos. La complejidad del caso, el revuelo mediático que despierta, los fantasmas y tragedias que arrastran y las implicaciones personales de la investigación amenazan con acabar arrollándolos así que realizan un pacto para intentar salir airosos de la encrucijada: "Yo cuidaré de ti tú cuidarás de mí. Juntos somos dos máquinas. Solo necesitmos centrarnos y mantene encerrados los esqueletos de nuestros armarios".

Unai y Esti contarán con la supervisión de la subcomisaria Alba Díaz de Salvatierra, recién llegado, que no tardará en chocar con Unai, aunque los dos establecerán una extraña y peculiar doble relación que les condicionará desde el principio. Y contarán también con un inesperado aliado, el propio Tasio, que tiene sus razones para querer para dar caza al asesino, aunque muchos sospechan que él es su inductor. Y así Unai, junto al peculiar equipo de investigadores, iniciará una caza con el convencimento de que cualquier crimen se puede prevenir, por lo tanto evitar, y él está capacitado para hacerlo y decidido a demostrarlo. No sabe el precio que van a tener que pagar y la cruel espiral de violencia en la que se verán envueltos.

Y a partir de aquí sólo queda abrocharse los cinturones en un viaje frenético en el que no hay tregua para el lector. Se suceden las revelaciones, tantos sobre el caso como sobre los encargados de la investigación y sus seres más allegados, iremos descubriendo sus conflictos personales, los traumas que arrastran, asistiremos a la reconstrución de la investigación de los asesinatos cometidos veinte años atras, al baile de sospechos que irán formando un círculo cada vez más amplio y complejo, a un relato que retrocede en el tiempo, duro en su desarrollo y que puede contener pistas claves para comprender lo sucedido. Todo ello mientras vamos descubriendo los rincones más misteriosos y fascinantes de la ciudad de Álava y su legendario pasado.

El silencio de la ciudad blanca nos propone una lectura con múltiples y atractivos ingredientes que la convierten en imprescindible para los aficionados al género: una trama compleja, original, sorprendente, personajes con perfiles muy ricos en matices, una interesante radiografía sobre la sociedad alavesa y sus costumbres, una crítica a una sociedad instalada en la morbosidad y el relativismo moral, giros y sorpresas indispensables en un thriller de estas características, un recorrido por los rincones más oscuros de la naturaleza humana y un gran final que pone el broche de oro a una obra muy completa y recomendable.


 

 

 

 

 

 

 

 


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Rosa, Isaac

La habitación oscura

  • Editorial: Seix Barral
  • Páginas: 250
  • Año: 2013
  • Precio: 18.00 €
  • EAN: 9788432215728


La novela arranca con la cuestión del folleteo que tanto se publicita: un grupo relativamente numeroso de amigos inventa (les voy a ahorrar los detalles) un cuarto oscuro para usarlo a discreción en lo que plazca, fundamentalmente sexo. Todo vale. Peras con manzanas o manzanas con manzanas o plátanos con papayas; lo que te encuentres, da igual. Bien, pues la primera parte de novela de Rosa va de agotar combinaciones y poco más. Plantea al lector casi todo lo que puede pasar en esa habitación. Casi. Todo. No lo voy a resumir, para eso tienen ustedes la imaginación.
 
Esto como truco publicitario es ideal para ganar seguidores nostálgicos de algún movimiento de liberación sexual pero la cosa tiende alalargamiento, y no de pene precisamente. Por suerte, aquellos que lleguen al capítulo tres serán recompensados con el cansancio de los protagonistas. 
 
«En qué momento la comedia dejó de tener gracia. Podríamos discutirlo ahora y cada uno tendría una respuesta, un día en que, al decir su frase del guión, notó que la sonrisa se le cementaba en la cara y le costaba seguir el diálogo hasta el final. Cada uno elegiría un momento, aunque no hay una fecha, un día que podamos señalar como último capítulo: fue algo progresivo, una descomposición lenta, con el paso de las temporadas fue pesando cada vez más el cansancio, y las risas enlatadas perdieron fuerza hasta que un día dejamos de oírlas.»
 
Un día la gente empieza a buscar otra cosa y el cuarto oscuro deja de ser sólo una folloteca para convertirse en un refugio de silencio. Con esto dará comienzo la razón de ser de una novela, que plantea nuestro particular qué se esperaba de nosotros, qué va a ser de nosotros, con lo que hemos sido, en el contexto social actual, crisis económica en vena, de la generación del mismo Rosa y aproximaciones. De ahí la elección de la voz (nosotros) como truco para involucrar al lector; exactamente el mismo truco que utilizó Bruno Galindo no hace mucho en “El Público” (Lengua de trapo), novela con la que “La habitación oscura” guarda un parecido más que razonable (diría uno que incluso demasiado). También allí era todo describir para, con la descripción, dibujar el nosotros, sujetos de consumo.
 

«[..] para no perder velocidad, para completar el itinerario señalado, hubo también que conquistar ascensos laborales y ganar oposiciones y aumentar ventas y repartir muchas tarjetas de visita, y salir de noche del trabajo y tomar copas y llevarnos carpetas a casa y aceptar la llave para ir un rato los sábados, y hacer méritos ante los superiores y competir con nuestros iguales y frenar el ascenso de los inferiores, y tomar analgésicos y tranquilizantes y somníferos y anfetaminas y cocaína, y levantarnos rápidamente en caso de caída y no llorar y enviar currículum y mentir en entrevistas de trabajo y empezar de cero una y otra vez para de nuevo ascender, vencer la resistencia de los superiores que nos frenaban y […]»

 
Y. Los he contado; hay más de dos mil. En serio.
 
Si el plan era plantar una idea, dejarla crecer sobre un fondo de mamadas y masturbaciones y trabajar sobre ella para demostrarnos lo gilipollas que somos, la solución no tenía necesariamente que pasar por llenar páginas y páginas de la misma información ni de caer continuamente en los mismos tópicos. Somos egoístas, no gilipollas. La novela tiene una prosa machacona y un tufillo pretencioso difícil de perdonar que seguramente acabará siendo la razón de que mucha gente abandone pronto su lectura. 
 
Aquí un ejemplo de tres momentos diferentes en los que se plantea exactamente lo mismo. Hay muchos más, no les costará dar con ellos: bastará con que abran el libro equis veces al azar. No falla.
 
«[…] era otra forma de refugiarnos, de llegar aún más al fondo, de acurrucarnos bajo la tierra y desaparecer para después resurgir más fuertes, con un blindaje en la piel que nos duraría el día entero ahí afuera, […]»
«[…] para ella la habitación oscura era todo lo contrario: un escondrijo, una forma de cobardía, de ponerte a salvo unas horas,[..]» 
«[…] La habitación oscura se había convertido en un agujero donde escondernos, un lugar donde estar a salvo unas horas.»

La idea de fondo, aquello con lo que justifica la inclusión del cuarto oscuro, se resume fácilmente en la siguiente frase: «El mundo se desmoronaba mientras nosotros follábamos felices» (frase que se entiende perfectamente así, solita, pero que Rosa, en su afán detallista, se empeña en desarrollar hasta el agotamiento como hace con cada puta cosa que tiene lugar en la novela: «… la gente desgraciada era lanzada por los balcones con todos sus muebles y recuerdos mientras nosotros follábamos felices, los enfermos se morían en los pasillos de los hospitales esperando una prueba diagnóstica mientras nosotros follábamos felices, los padres de familia hacían cola con sus hijos en los comedores sociales mientras nosotros follábamos felices, los banqueros y sus políticos robaban a manos llenas mientras nosotros follábamos felices…»)
 
El problema, insisto, es que el mensaje, por más cargado de razón que esté, no da para mucho (desde luengo no para tanto) y comete Isaac el mismo error que en su momento cometió Bruno Galindo de incluir una supuesta trama de intriga, supongo que para rebajar un poquito la cosa social, tan cargante a veces, y justificar un libro de casi trescientas páginas que se las hubiese arreglado perfectamente con la mitad o un par de páginas en EPS.
 
Esa puta manía de meter relleno total para dejarlo todo perdido de obviedades.
 
«Tenéis demasiado miedo, nos reprochaba Silvia; y mientras vosotros tengáis más miedo que ellos, todo seguirá igual. En el fondo no queréis cambiar nada, vuestra aspiración es que todo vuelva a ser como antes. Aunque uséis grandes palabras y votéis en las asambleas por un cambio de sistema económico, en realidad seguís queriendo lo de siempre: una buena casa, un buen sueldo, un buen coche, unas buenas vacaciones. Protestáis, sí, pero con cuidado de no romper nada.»

Salvador Gutiérrez Solís 

No te quedes ahí. Vamos, entra, ya estamos todos. Tras la cortina, la puerta: está abierta. No debe ningún lector temer entrar en La habitación oscura, aún a sabiendas de encontrarse en ella, porque se encontrará. De un modo u otro, estamos todos, y nos reconoceremos, en esa mano que nos roza junto al sofá, en las pisadas silenciosas del centro, en los jadeos de la esquina, en ese espejo en el que se transforma la habitación, cuando la oscuridad lo ocupa todo.
La habitación oscura de Isaac Rosa es, sencillamente, una novela prodigiosa, un sublime artefacto literario que cuenta con todos esos ingredientes y elementos que convierten la narrativa, el contar una historia, en un apasionante proceso vital que te sacude, acaricia, empuja, insulta, atrapa o apabulla.
Isaac Rosa demuestra con esta novela que es uno de los autores con más talento que podemos encontrar en la narrativa escrita en español, y no añado ningún adjetivo posterior, del tipo joven, de su generación o similares, a esta afirmación. Lo intuimos en El vano ayer, lo refrendamos en la deslumbrante El país del miedo, lo confirmó en La mano invisible y exhibe ya toda su madurez en La habitación oscura. Título tras título, Rosa ha crecido en técnica, en transparencia, en dominio y, sobre todo, en sinceridad.
Una sinceridad real, esa que a todos nos ocupa y, seguramente, preocupa. Nos cuentan cada día que vivimos por encima de nuestras posibilidades, que la fiesta acabó y que ha llegado la hora de reponer los vasos rotos y limpiar el suelo. La habitación oscura nos cuenta ese trayecto, programado e ideológico, entre la fiesta y la resaca, entre la opulencia, en la que todos participamos de un modo u otro, y este desánimo actual que nos asola. Todo aquello tenía un precio, claro.
La habitación oscura es una novela social, crítica, política, y por todo ello realista. Nos muestra quince años de auge y caída, de cielo e infierno, de sueños posibles e ilusiones rotas. Es, además, una novela que no obvia la autocrítica, especialmente en todo lo relativo a esa reacción de escaparate que irrumpe con fuerza en las redes sociales, en las portadas de los periódicos, pero que no logra sus objetivos, ya que luego se diluye tras su representación y no hace mella en el poder.
Las nuevas tecnologías también están muy presentes en la novela de Isaac Rosa, pero como un elemento más de sometimiento y control. Entregamos nuestras vidas y sus cosas, nuestra intimidad, a una especie de habitación oscura virtual, sin tener muy claro quién, por qué y para qué nos están observando. Una reflexión muy acertada, alerta: tenemos muy cerca al enemigo, en este tiempo de consagración de lo propio como un espacio global.
No debes tener miedo a la hora de entrar en La habitación oscura, aunque te encuentres y no te agrade el reflejo que contemples. Eres tú, soy yo, somos todos nosotros. Isaac Rosa ha escrito una novela que situará una nueva coordenada en el mapa de la Literatura española, una proverbial recreación de la época que nos ha tocado vivir, la mas veraz demostración de que la novela, cuando compromiso y talento van de la mano, sigue cumpliendo con su cometido: contar su tiempo. Anda, entra, no temas. No puedes dejar de hacerlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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